La fea verdad sobre la discriminación en el lugar de trabajo

Aunque te encante tu trabajo, hay días en lo que uno sueña con unas largas vacaciones. Pero cuando se vive con esclerosis múltiple, las complicaciones en el lugar de trabajo pueden tomar un cariz más grave. La esclerosis múltiple con mayor frecuencia afecta a los adultos jóvenes en la plenitud de sus carreras, y aunque algunos pacientes deciden abandonar la fuerza laboral, la necesidad económica o la satisfacción personal mantiene a muchos otros pacientes con EM trabajando mucho después de su diagnóstico inicial.

Lamentablemente, la fea cara de la discriminación puede aparecer cuando la discapacidad entra en el lugar de trabajo. Aunque las Naciones Unidas ratificaron la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en el año 2008 (un tratado internacional de derechos humanos que protege a las personas con discapacidades físicas o emocionales de la discriminación en cualquier aspecto de la vida diaria), y de que la Convención haya sido ratificada por 158 naciones del mundo, los pacientes con EM todavía se enfrentan con frecuencia a la ignorancia, el enojo o la impaciencia en lo tocante a sus derechos en el lugar de trabajo.

Simplemente pregúnteale a Randall Hurst, contratado para trabajar en concesionario de coches en Texas, con la promesa de ser socio en el futuro. Una vez que a Hurst se le diagnosticó EM, y les informó a sus gerentes acerca de su afección, en lugar de ser socio, Hurst se vio sometido a acosos e insultos hasta que finalmente renunció. Ganó el juicio, pero algunos pacientes con EM se sienten demasiado desanimados como para entablar querellas incluso después de una discriminación evidente.

¿Qué aspecto tiene la discriminación?

En algunos casos, como en el caso de Hurst en el que los supervisores hacían públicos los insultos y el acoso, la discriminación es evidente. Sin embargo, en otros casos es más difícil saber si te enfrentas a una discriminación injusta o si simplemente estás soportando las mismas tribulaciones en el trabajo que experimenta todo el mundo. Para la mayoría de los miembros de las Naciones Unidas que adoptaron la Convención sobre Discapacidad de la ONU, o que han aprobado sus propias leyes de protección similares, es más fácil discernir entre la verdadera discriminación y un ambiente laboral simplemente desagradable. Por lo general, un lugar de trabajo no puede:

• negarse a contratarte simplemente debido a tu esclerosis múltiple

• negarse a hacer adaptaciones razonables para ayudarte a desempeñar bien tu trabajo

• permitir que los compañeros de trabajo o la dirección generen un clima hostil

• no considerarte para ascensos u oportunidades solamente a causa de tu esclerosis múltiple

• cesarte de tu empleo sólo porque estés incapacitado

¿Qué sucede con las adaptaciones en el lugar de trabajo?

Si los síntomas de tu EM son leves, es posible que no necesites mucho en cuanto a adaptaciones en el lugar de trabajo. Pero aquellos días en que los síntomas se reagudizan, o si tu EM ha avanzado hasta donde te sientes afectado la mayoría del tiempo, existen soluciones sencillas que te ayudarán a seguir siendo productivo. La mayoría de los países exigen a los empleadores que tomen medidas razonables para hacer que el lugar de trabajo sea apto para personas con discapacidad. Joan Briel, le ganó un juicio a su empleador cuando se negaron a mover su escritorio a un piso más bajo, además de otros tipos de acoso. No tengas miedo de sentarte con tu jefe o con el departamento de recursos humanos para establecer las adaptaciones que os beneficiarían tanto a ti como a tus empleadores.

¿Qué hacer si experimentas discriminación en el trabajo?

Es una triste realidad que las personas que viven con EM a veces sufren discriminación en el trabajo. Si sientes que tu enfermedad te ha vuelto un blanco de discriminación, primero habla con tu jefe en privado. Si persiste la discriminación, es posible que debas hablar con recursos humanos o con la gerencia superior de tu lugar de trabajo. Puedes elegir trabajar con un abogado o con un profesional familiarizado con las leyes laborales y de discapacidad de tu estado o país, si sientes que tu jefe no está dispuesto a ayudarte, si la situación está afectando tu salud o si te despidieron injustamente. Los grupos de esclerosis múltiple locales son una buena fuente de información sobre las diversas opciones para luchar contra la discriminación laboral.

Vivir con esclerosis múltiple puede ser un desafío. Tu trabajo no debería aumentar el desafío. Trabaja junto a tu jefe y tus compañeros para crear una atmósfera agradable pero recuerda que, en última instancia, la mayoría de los países cuentan con leyes que te protegen contra la discriminación a causa de enfermedad o discapacidad [Enlace a ¡¿Tengo QUÉ derechos?! Cosas que ni siquiera sabía que podía pedir en el trabajo].

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