La verdad detrás de tu taza de café: ¿puedes realmente reducir el riesgo de sufrir EM?

Sabemos que hay muchos gustos que no son la mejor opción para nuestra salud, por ejemplo, un dulce producto de panadería o una gran copa de vino que tanto deseamos tomar; sin embargo, hay evidencia que sugiere que puedes disfrutar de tu gusto por el café sin culpa. Una serie de estudios ha demostrado que el café puede tener ciertos beneficios para la salud, desde reducir el riesgo de diabetes tipo 220 hasta disminuir sus probabilidades de desarrollar cáncer de piel21 y de cuello de útero22. Aparentemente, tu inyección de cafeína de primera hora de la mañana incluso podría ayudarte a proteger tu cerebro.

Estudios anteriores han demostrado que el consumo de café puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson23,24 y Alzheimer25, lo que sugiere que la cafeína puede tener propiedades neuroprotectoras. Sin embargo, no resulta claro si y cómo el café afecta el riesgo de padecer esclerosis múltiple… hasta ahora, ya que los investigadores pueden estar un paso más cerca de comprender su impacto. Un equipo de científicos analizó los datos de dos estudios que compararon el riesgo de desarrollar EM entre personas que bebían café y personas que no lo hacían, y los resultados podrían ser un indicador de elementos interesantes para el futuro. Probablemente hayas oído los rumores en los medios de comunicación, ya que, de hecho, los hallazgos fueron presentados recientemente en la 67.° Reunión Anual de la American Academy of Neurology26 (del 18 al 25 de Abril de 2015), en Washington, DC, EE. UU.

El primer estudio, realizado en Suecia, comparó los hábitos de consumo de café de 1629 personas con EM y 2807 personas que no habían sido afectadas por la enfermedad. El estudio reveló que quienes no bebían café tenían aproximadamente 1,5 veces más probabilidades de desarrollar EM que quienes bebían al menos seis tazas de café todos los días (¡seis tazas!). El segundo estudio, que se realizó en EE. UU., incluyó a 584 personas con EM y 581 personas no afectadas por la enfermedad. Los resultados de este estudio también mostraron que quienes no bebían café tenían 1,5 veces más probabilidades de desarrollar EM que las personas que bebían café (aunque esta vez solo cuatro o más tazas por día) durante el año anterior a la aparición de los síntomas de la EM.

Después de analizar los datos, los investigadores llegaron a la conclusión de que los resultados de ambos estudios probablemente estaban asociados al contenido de cafeína en el café27. Estudios realizados en ratones ya han sugerido que la cafeína puede proteger el cerebro mediante la supresión de la expresión de citocinas28, 29, 30, sustancias secretadas por las células inmunitarias que pueden desencadenar una respuesta inflamatoria en el cuerpo. Por lo tanto, es posible que la cafeína pueda ayudar a suprimir el sistema inmunitario en los seres humanos e impedir que este ataque las células cerebrales y de la médula espinal.

Aunque esto parece un avance increíble (¡imagínese si la clave para tratar la EM hubiera estado en tu taza de café todo este tiempo!), los investigadores son cautelosos, y con razón. Como señaló la Dra. Ellen Mowry, profesora adjunta de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, que dirigió los análisis de estos estudios, todavía se desconoce si la cafeína fue directamente responsable de los efectos o si estos fueron producto de algún otro comportamiento particular de los bebedores de café, por ejemplo. El objetivo ahora es descartar otros factores e identificar exactamente la forma en que la cafeína afecta el sistema inmunitario31.

Y hay otras consideraciones que también destacan la necesidad de que se realicen más investigaciones antes de que podamos sacar conclusiones en firme. Por ejemplo, no hay una definición estándar para “una taza de café”, lo que dificulta saber los niveles exactos de cafeína consumidos; además, la cafeína no solo se encuentra en el café, así que cualquiera de las personas que no beben café podría haber estado ingiriendo tazas de té u otras bebidas con cafeína que podrían alterar los resultados.

Otra vía importante para la investigación es el impacto de la cafeína en las personas que ya tienen EM, ya que, después de todo, si la cafeína es un antiinflamatorio natural, existe la posibilidad de que esta pueda reducir las tasas de recaída e incluso de las discapacidades en las personas que viven con la enfermedad autoinmunitaria. Pero esto todavía debe investigarse.

Así que antes de empezar a tomar grandes cantidades de expresos, te advertimos: sí, el café está asociado a una serie de beneficios para la salud, pero también es un poderoso estimulante. Consumir demasiada cafeína puede causar insomnio, nerviosismo, irritabilidad, ansiedad, palpitaciones, temblores musculares, vejiga hiperactiva y problemas digestivos32. En otras palabras, si ya tienes temblores, problemas de vejiga o intestino, o tienes problemas para dormir (como es el caso en muchas personas con EM), probablemente lo mejor sea evitar el consumo de cafeína o, al menos, limitarlo. Como siempre, si hay algo que te preocupa, tu médico podrá ofrecerte asesoramiento según ru situación personal. Si disfrutas de los descansos regulares para tomar un café, estáte atento a las investigaciones de seguimiento, ya que definitivamente es algo a lo que hay que prestar atención.

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