Hora de renunciar: ¿cómo decidiste finalmente dejar de trabajar?

Por mucho que intentemos no dejar que la EM se interponga en nuestro camino, lamentablemente a veces eso es lo que pasa. El lugar de trabajo puede ser uno de los desafíos más estresantes para nuestro equilibrio. Las exigencias físicas y mentales del trabajo pueden ser agotadoras y, en ocasiones, simplemente malas para la salud.

Yo tenía poco más de treinta años y me habían diagnosticado hacía solo 18 meses cuando llegué a este punto de quiebre y tuve que tomar la dolorosa decisión de dejar mi trabajo. Me encantaba mi trabajo. Me había esforzado mucho para obtener mis títulos de enseñanza y me esforzaba aún más por mis alumnos. Me encantaba lo que hacía y la EM, maldita sea, NO me lo iba a quitar. Sin embargo, estaba perdiendo la movilidad muy rápidamente y la fatiga era aplastante. Mis colegas tenían que cubrirme, y comencé a darme cuenta de que ni siquiera les estaba dando a mis alumnos lo que ellos necesitaban. Fue difícil, pero tenía que ser sincera conmigo misma y hacerme algunas preguntas muy duras. Las compartiré con vosotros en el caso de que os encontréis en esa etapa y estéis tratando de evaluar si vuestra carrera todavía funciona.

¿A quién estoy perjudicando? Esta era una pregunta inmensa y amplia que me dio la clave para saber si me iba o no. Después de un año y medio de aferrarme a mi trabajo, me di cuenta de que estaba perjudicando a todo el mundo. A mis colegas, quienes ponían en riesgo su medio de subsistencia al cubrirme. A mis alumnos, porque apenas podía sostener la cabeza, y mucho menos darles clases interesantes. A mí misma, ya que el estrés de tener que “fingir” era agotador. Y por último, pero no menos importante, a mi familia, porque al final del día me sentía tan agotada que me arrastraba hasta la cama y me sentía incapaz de cuidar o de pasar un buen momento con mis hijos pequeños.

¿Puedo hacer mi trabajo? Esto se superpone con la pregunta sobre a quién perjudicamos… Pregúntate lo mismo. ¿Sigo siendo EXCELENTE en este trabajo, o básicamente sólo trato de llegar a mi escritorio y aguantar hasta las 5 de la tarde cuando finalmente pueda irme? Con o sin EM, no quiero desperdiciar mi vida o mi tiempo nunca.

¿Tengo miedo? Digo esto para ver si estáid despiertos, pero también necesito que entendáis una cosa: siempre tendréis miedo. Esperar hasta NO tener miedo para dejar el trabajo no es la forma de proceder, ya que ese día nunca llegará. Siempre sentiréis miedo a lo desconocido. Tendréis miedo de no saber lo que deparará el próximo capítulo. Y eso es NORMAL. No dejéis que el miedo os detenga. El miedo solamente es bueno a un nivel básico, casi animal, aproximadamente el 10 % del tiempo. El resto del tiempo, el miedo solamente sirve como enemigo y nos impide hacer lo que queremos hacer, lo que deberíamos estar haciendo, o lo que es mejor para nosotros.

Un último consejo: si respondes estas preguntas y te das cuenta de que es momento de dejar tu trabajo, sepas que esto no quiere decir que estés perdiendo la batalla. Al comienzo de mi travesía con la EM, yo sentía que dejar mi trabajo significaba que me estaba rindiendo ante la enfermedad. Como si la EM estuviera ganando. Ese era un pensamiento muy erróneo. La supervivencia es reconocer los desafíos y adaptarse como corresponda. Es lo inteligente. Si necesitas reacomodar tu vida para adaptarte a tus necesidades, estás ganando.

Hace unas semanas, entré CAMINANDO a la misma escuela que había tenido que abandonar hacía 3 años, y pude dedicar un libro a la primera clase a la que había enseñado en ese lugar. ¡Un libro publicado con mi nombre impreso en él! ¿No es algo increíble? No habría podido escribir mi libro si no me hubiera ido.

Espero que la historia que he compartido os dé esperanza de que también vosotros podréis reinventaros y encontrar un nuevo camino si fuera necesario. Cambiar de trabajo no significa que estéis perdiendo. Al priorizar vuestras propias necesidades, y ocuparse de vosotros mismos, siempre estaréis ganando.

¿Alguna vez tuviste que dejar un trabajo a causa de la EM? Compártelo con la comunidad de Living Like You en nuestra página de Facebook.

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