Prevenir la EM: ¿es posible?

El santo grial para los investigadores de EM no es simplemente encontrar una cura para la enfermedad, si no descubrir cómo prevenirla. Si bien revertir los síntomas de esta desafiante enfermedad autoinmune sería maravilloso, más maravilloso sería nunca padecerla.

Para empezar, lo que genera verdadera esperanza es descubrir qué cosas causan la EM. Después de todo, comprender cuáles son los elementos detonantes de la enfermedad significa que en el futuro podríamos evitarlos.

Vaya, esa es la idea. Pero el problema es que, aparentemente, la EM no tiene un origen único; no hay un gen obvio que se pueda analizar ni un virus contra el cual vacunarse. Pareciera que se desencadena por una combinación de factores genéticos y ambientales.

Identificando los elementos detonantes de la EM

Claramente, prevenir esta compleja enfermedad es complicado. Dicho esto, los investigadores han identificado varios factores de riesgo importantes de la EM en los que podría estar la clave para prevenir la enfermedad. Incluso si usted ya tiene EM, vale la pena conocer los datos, ya que los cambios en el estilo de vida pueden reducir la tasa de recaídas, aliviar los síntomas e incluso retrasar el avance de la enfermedad.

¿Píldora de vitamina D para tratar la EM?

En la actualidad, es ampliamente aceptada la teoría de que los bajos niveles de vitamina D están asociados a un mayor riesgo de padecer EM. Esto tiene sentido si se tiene en cuenta que la vitamina D desempeña un papel clave en el funcionamiento del sistema inmunitario nervioso. También es por lo que algunos expertos creen que los suplementos de vitamina D podrían ayudar a prevenir la EM.

Es más, algunos estudios sugieren que los altos niveles de vitamina D están vinculados con una tasa de recaídas más baja y con un menor grado de discapacidad en personas que ya tienen EM. Por lo tanto, si usted tiene EM, es algo que definitivamente debe discutir con su médico.

En la búsqueda de una vacuna contra la EM

Sin la existencia de un virus o una bacteria que desencadene la enfermedad, crear una vacuna que prevenga la EM es, por decir lo menos, complicado. Esto no significa que los científicos se hayan dado por vencidos de encontrar esta vacuna. De hecho, hay varias vacunas prometedoras a la espera, y una de ellas hace años que está dando vueltas. Un estudio demostró que los pacientes con signos tempranos de EM y a quienes se les aplicó la vacuna contra la tuberculosis tuvieron menos probabilidades de presentar EM totalmente desarrollada que aquellos que recibieron un placebo. La investigación todavía está en una etapa temprana, pero la dosis regular de esta vacuna podría llegar a convertirse en el tratamiento preventivo habitual para aquellas personas que están en las primeras etapas de la EM e incluso para aquellas personas que corren riesgo de desarrollar la enfermedad por causas genéticas.

Medidas preventivas que puede implementar de inmediato

La prevención de la EM no depende exclusivamente de los investigadores. Hay muchos cambios en el estilo de vida que todos podemos implementar para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Simplemente dígale no a los cigarrillos

La exposición al humo del cigarrillo parece ser un factor de riesgo ambiental clave para la EM, ya que hay una posibilidad y media más de desarrollar la enfermedad, en comparación con aquellas personas que no fuman. Mientras más fume, mayores los riesgos. Dicho sea de paso, si tiene EM, es motivo suficiente para dejar de fumar: diferentes estudios sugieren que el fumar puede hacer que la enfermedad avance más rápido; además, está asociado a tener mayor riesgo de pasar de un ciclo de recaídas y remisiones a una EM progresiva secundaria.

Controle su peso

Mantener un índice de masa corporal (IMC) saludable es otra manera de reducir la posibilidad de desarrollar EM. Sabemos, por ejemplo, que tener sobrepeso (un IMC superior a 25) aumenta las posibilidades de desarrollar EM. Un estudio demostró, por ejemplo, que las personas que son obesas a los 20 años tienen el doble de posibilidades de desarrollar EM en un futuro que aquellas que no son obesas. Resulta interesante saber que la obesidad puede reducir los niveles de vitamina D, por lo que ambos factores pueden estar relacionados.

Incorpore más ácidos grasos omega 3

Llevar una dieta saludable y equilibrada es de vital importancia para mantener un peso estable y, además, se asegurará de que su organismo reciba todos los nutrientes necesarios para que los sistemas inmunitario y nervioso estén bien. Los estudios demuestran que en los países donde se consume más pescado el índice de EM es menor; algunos expertos creen que puede deberse a los efectos antiinflamatorios de los ácidos grasos omega 3. Si ya tiene EM, aun así vale la pena aumentar el consumo de ácidos grasos omega 3. Los estudios demuestran que los suplementos de ácidos grasos omega 3 en las personas con EM disminuyen la actividad de la enfermedad y el avance hacia la discapacidad.

Esperanza para el futuro

Quizás estemos muy lejos de erradicar la EM, pero sin lugar a dudas vamos por buen camino. Los investigadores están trabajando en algunas medidas de prevención fascinantes que podrían ayudarnos en el futuro, pero mientras tanto, hay cosas que usted puede hacer para reducir las posibilidades de desarrollar EM. Después de todo, cuidar su cuerpo es una de las mejores maneras de prevenir la enfermedad.

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