Mi momento estético decisivo: ¿llegó la hora de decirle adiós a las arrugas?

Seamos sinceros: envejecer no es divertido. Y envejecer con esclerosis múltiple tampoco es para nada placentero. Al vivir con EM, siento fatiga todo el tiempo, vivo en una carrera contra el reloj antes de que mi cuerpo colapse. Es estresante. Controlable, pero estresante.

Un día, descubrí que estaba envejeciendo. Vi dos arrugas verticales entre mis ojos. Ese mágico número 11 hizo que mirarme al espejo sea aún más difícil, hizo que envejecer sea aún más difícil. Y yo ya estaba lidiando con la posibilidad de tener que usar pañales. No sé si, a pesar de estar en mis treinta y tantos, alguna vez aceptaré esta realidad, pero ese es un tema para otro día. Usar pañales, cojear, andar en silla de ruedas… todos los efectos secundarios de la EM son tan humillantes. Y, sin embargo, no podía enfrentar lo que le estaba sucediendo a mi rostro debido a mi EM (nota al margen: es algo que sucede de todos modos. Se llama gravedad).

Estoy envejeciendo, mis párpados se van cayendo. Eso, junto con la EM, hace que me pregunte si ha llegado el momento de recurrir a procedimientos estéticos.

Comencé a pensar que sería agradable hacerme un retoque. Un par de pinchazos para eliminar las patas de gallo serían la solución, pero, ¿debería estar pensando en un procedimiento estético o mi verdadera preocupación debería ser la EM? De acuerdo con mi médico, tener esclerosis múltiple “no representa un gran problema” al momento de ser elegible para someterse a procedimientos estéticos (pero, por supuesto, consulta con tu médico de cabecera para que evalúe su situación en particular).

Ahora que ya sabía que, incluso teniendo EM, someterme a un procedimiento estético era una decisión personal (como lo es para ti también) que tenía que tomar, me acordé de algo que sucedió hace dos años cuando una amiga me contó que tenía estas mismas arrugas. Ella estaba considerando inyectarse algún producto cosmético para eliminar esas arrugas. Le juré por mis hijos que nunca las había notado y, después de que ella se levantara el flequillo para mostrármelas, yo solo le dije: “Incluso así te quiero, con tus arrugas en forma de un número 11 y todo”.

Cuando cumplí 30, me sentí más madura, casi nostálgica. Y entonces me diagnosticaron esclerosis múltiple. Cambiar mi estilo de vida para mejorar mi salud (por ejemplo, consumir zumos) me hizo adelgazar mucho y parecer más vieja. Esto solo aumentó la depresión. Sería agradable hacerme un retoque, y si mis amigas que no tienen EM lo consideran una opción, ¿por qué yo no habría de hacerlo?

He hecho las paces con mi fantasía de no tener arrugas, pero todavía no he podido tomar una decisión. Con la autorización de mi médico, ya no tengo más excusas que se interpongan en mi camino. Solo unos pocos pinchazos sin dolor y mis detestables arrugas entre los ojos habrán desaparecido para siempre. Sé que tal vez engañé a todo el mundo al mostrarme feliz y sonriente, pero realmente deseo un retoque que haga desaparecer mis arrugas.

Entonces, te pregunto: ¿debería deshacerme de mis arrugas? Creo totalmente en un estilo de vida natural y saludable para controlar mi esclerosis múltiple, pero cuando se trata de envejecer, ¿por qué tengo que jugar limpio? No puedo mentir, quiero hacerlo. Dicho esto, analizaré cada comentario con cuidado y evaluaré sus opiniones detenidamente. ¡Gracias, amigos! Mi bienestar y el aspecto de mi rostro dependen de vuestras opiniones.

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