Síntomas de la EM de los que no hablamos... como la disfunción sexual

En las novelas, revistas y películas picantes, el sexo parece perfecto, como si con total espontaneidad y sin preparación, dos explosiones perfectamente sincronizadas y centelleantes se produjeran en el mismo momento. Puede ser fácil creer que una vida sexual “normal” debe parecerse a una apasionada telenovela diurna. Estoy aquí para demostrar lo contrario.

Para muchas personas con enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, el sexo puede ser una causa de vergüenza y pena. Los problemas, tales como pérdida de la sensibilidad, dolor, disminución de la movilidad, fatiga, ansiedad, eyaculación precoz y demás, pueden hacer que una persona se sienta aislada y afectar negativamente una relación íntima saludable.

La disfunción sexual no es un motivo de vergüenza. De hecho, estos problemas son mucho más comunes de lo que se cree: aproximadamente el 50 % de los hombres y el 75 % de las mujeres con EM pueden sufrir algún tipo de problema sexual. ¿Mi clave para manejar estos problemas? Comunicación, comunicación y más comunicación.

Por supuesto, hablar de sexo nunca es fácil, pero les puedo decir de primera mano que evadir el tema nunca es bueno. El no poder hablar de los deseos y miedos propios y de su pareja puede generar una serie de problemas, desde una relación tensa e insatisfactoria hasta baja autoestima y sentimientos de indignidad, cosas que, obviamente, todos queremos evitar.

¿Mi mejor (¿o peor?) ejemplo? Para la época en que obtuve mi diagnóstico, la fatiga y otros síntomas aún sin tratar hacían que las situaciones de intimidad normales sean más una obligación que una demostración espontánea de afecto. En lugar de hablar de ello con mi pareja, en silencio me presionaba para ser el “amante perfecto”, lo que sólo me generaba mayor estrés emocional. Incluso empecé a preguntarme si no sería más fácil evadir completamente el sexo (lo cual no es una buena idea). Necesitaba un plan para recuperar mi vida sexual y volver a disfrutar de la intimidad. Al igual que con muchos otros aspectos del control de mi EM, di un paso hacia atrás y se me ocurrieron algunas pautas que me han servido para mejorar mi vida sexual, sin importar qué tan difíciles sean:

1. La comunicación es fundamental: hable con su pareja acerca de cómo se siente y lo que desea. Según el tiempo que lleven juntos o lo cercanos que sean, esto puede resultar difícil o vergonzoso. Pero mi principal consejo es obligarse a ser completamente honesto. Hablar sobre sus necesidades abiertamente lo acercará a su pareja.

2. No todo se trata de lograr un orgasmo: pruebe nuevas formas de sentir deseo sexual, explore diferentes tipos de estimulación y sepa qué debe evitar. Podrá quedar agradablemente sorprendido con lo que descubra. Si su pareja se involucra en este proceso, hágale saber que aprecia sus esfuerzos. Después de todo, todos necesitamos que nos den un poco de aliento. En lugar de enfocarse sólo en alcanzar un orgasmo, disfrute de la cercanía con su pareja y de lo que está sintiendo en el momento. Este nivel de intimidad puede ser algo muy gratificante.

3. Conózcase a usted mismo… íntimamente: sentirse cómodo con su propio cuerpo puede ser una tarea difícil cuando se vive con la imprevisibilidad de la EM. Si a esto se le suma la presión de tener una pareja, la disfunción sexual puede volverse aún más difícil. La mejor manera de evitar esto es llegar a conocerse íntimamente. Así es, hablo de la masturbación. Descubra qué le gusta, sepa qué no le gusta y experimente con juguetes y lubricantes. La masturbación no sólo es placentera sino que sentir la confianza de saber qué quiere aumentará su nivel de comodidad cuando esté con su pareja.

4. Los juguetes son para todos: las tiendas de juguetes para adultos en la ciudad o en línea ofrecen herramientas para los hombres y las mujeres que desean reavivar sus experiencias sexuales. Busque soluciones junto con su pareja y pruébenlas juntos. Esto hará que el vínculo sensual y sexual entre ustedes se fortalezca. ¿Se siente tonto? No se preocupe, la risa puede ayudar a aliviar las tensiones y encaminar las cosas en la dirección correcta.

5. Piense en los demás beneficios: Recuerde que, al igual que otras formas de ejercicio, la actividad sexual tiene beneficios emocionales y físicos, como ayudar a controlar el estrés, mejorar una relación, optimizar la calidad del sueño y aliviar dolores.

6. Está bien pedir ayuda: si su pareja no se siente cómoda hablando de temas sexuales, busque la ayuda de su médico, un enfermero, un amigo o un consejero. Infórmele a su proveedor de atención de la salud qué medicamentos está tomando y qué síntomas tiene. Proporcione la mayor cantidad de detalles posible. Es probable que su problema sea más común de lo que imagina.

Experimente, afirme, repita, renueve y simplemente aprecie los intentos que hacen con su pareja por sentirse satisfechos. El sexo no tiene que ser un camino pedregoso hacia los resultados. Cuando uno se siente bien, hermoso, satisfecho y feliz, el resto llega solo.

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