¿Realmente existe la “esclerosis múltiple moderada”?

Es cierto que puedes contraer una gripe leve, sufrir de fiebre ocasional, fiebre del heno, incluso quizás sufrir una serie de alergias. Pero ¿realmente se puede padecer “esclerosis múltiple leve”? Los expertos están divididos.

La EM afecta a todas las personas de manera distinta y los síntomas pueden variar ampliamente. La manera en que la enfermedad evoluciona a lo largo del tiempo también varía considerablemente: algunas personas tienen síntomas apenas perceptibles y que tardan años en progresar, mientras que otras ven cómo los suyos evolucionan rápidamente desde su inicio. Pero en general, la EM de la mayoría de las personas sigue un patrón reconocido que permite a los médicos etiquetarla como una de dos formas:

Esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR): esta forma está caracterizada por exacerbaciones seguidas por períodos en los que los síntomas mejoran o desaparecen por completo. A alrededor del 85 % de las personas con EM se les diagnostica esta forma.

La esclerosis múltiple progresiva secundaria (EMPS) es la etapa posterior de la EMRR, cuando las recidivas impredecibles iniciales están acompañadas por una discapacidad progresiva. Alrededor del 65 % de las personas con EMRR pasan a la EMPS en un lapso de 15 años tras haber recibido el diagnóstico.

La esclerosis múltiple progresiva primaria (EMPP) es cuando los síntomas empeoran progresivamente desde el inicio, sin períodos de remisión. Afortunadamente, esta es una forma relativamente infrecuente de la EM. Se diagnostica en aproximadamente entre un 10 y un 15% de los pacientes.

¿Eres un paciente al que resulta difícil diagnosticarle EM?

Desafortunadamente (o afortunadamente, según como lo mires), algunas personas diagnosticadas con EM no encajan tan fácilmente dentro de cualquiera de los tipos. En estos casos, uno puede visitar a su médico para analizar los síntomas posteriores al diagnóstico, ya que esos síntomas pueden ser bastante discretos. Puede no haber más síntomas, o de haberlos, son muy leves. Este parece ser el caso de entre el 5 y el 10 % de las personas que padecen EM, aproximadamente. Por ese motivo, algunos expertos proponen una nueva categoría: la EM “benigna” o “leve”. En general, si tienes EM con síntomas leves, que no haya evolucionado luego de 15 años, se considera benigna.

El debate del tratamiento de la “MS leve”

El tema es que algunos médicos rechazan por completo la noción de EM benigna, al argumentar que los síntomas leves al comienzo no podrían significar otra cosa que la enfermedad estaría evolucionando más lentamente, y que bien podría mutar a EMRR o EMPS más adelante.

También destacan que el hecho de que no existan síntomas físicos notables no significa que la enfermedad esté inactiva. De hecho, un estudio publicado en Neurology descubrió que aproximadamente un tercio de las personas con EM leve mostraron una actividad progresiva de la enfermedad durante un período de cinco años cuando se tuvo en cuenta las pruebas cognitivas y los escaneos cerebrales. Por este motivo, algunos expertos defienden que hasta las personas con EM leve deben ser tratadas en las primeras etapas de la enfermedad con terapias modificadoras a fin de prevenir daños irreversibles.

¿Cómo predecir el desarrollo de la EM leve?

¿Pero qué significa esto para las personas que padecen síntomas leves de la EM? Algunas noticias son buenas y otras, malas. Probablemente te estés preguntando si tu afección corre el riesgo de empeorar. Esta es la pregunta del millón para cualquier persona que padece EM, y por supuesto, la respuesta es *redoble de tambores*: nadie lo sabe todavía.

Sí, sería bueno si los médicos llevaran bolas de cristal junto a sus estetoscopios, pero tristemente, los títulos médicos no los vuelven adivinos.

Dicho esto, existen algunos indicadores que pueden resultarte útiles al momento de evaluar el estado de tu enfermedad. En el estudio mencionado anteriormente, por ejemplo, los investigadores descubrieron que aquellas personas que tienen más lesiones cerebrales detectadas en los escaneos tenían más probabilidades de desarrollar signos de la enfermedad.

Por supuesto, todas las personas son diferentes, por eso es fundamental realizar chequeos regulares con el neurólogo, independientemente de tus síntomas. Esta es verdaderamente la única manera de evaluar la actividad de la enfermedad y de establecer el plan de tratamiento más eficaz para ti.

Independientemente de lo leves que sean los síntomas de tu MS, cuidar de tu salud es algo que nunca deberías tomarte a la ligera.

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