¿Son buenas las grasas?

Todos hemos escuchado que el camino hacia una vida saludable es a través de una dieta saludable. “Come verduras, no comas demasiada pizza, asegúrate de tomar tus vitaminas”… y la lista continúa. Pero cuando se trata de las grasas, ¿qué información importante debemos conocer acerca de las grasas “buenas” y “malas”? Obviamente: existe una gran diferencia entre las papas fritas y un aguacate, ¿pero podría alguno de esos alimentos afectar la esclerosis múltiple?

Sí, ¡y mucho!

Antes de avanzar, existen dos tipos principales de ácidos grasos poliinsaturados que debes conocer: omega 3 y omega 6. A continuación, encontrarás lo que los Institutos Nacionales de la Salud opinan sobre ellos:

• Tanto el omega 3 como el omega 6 deben provenir de la dieta, debido a que nuestros organismos no pueden producirlos naturalmente.

• Los ácidos grasos omega 3 se encuentran en verduras de hojas verdes, frutos secos, aceite vegetal (como de canola, soja, semillas de lino), pescado (como salmón, caballa, arenque, sardinas) y entrañas.

• Los ácidos grasos omega 6 se encuentran en las semillas y los frutos secos, y en el aceite que se extrae de ellos. No suena terrible, excepto que una tonelada de comida chatarra se produce con estos aceites procesados.

• Es mejor consumir más omega 3. No tienes que evitar los ácidos grasos omega 6 como si fueran la peste; simplemente asegúrate de alcanzar un equilibrio saludable entre los dos.

Algo de mar

Un tipo particular de grasas, el omega 3, ha sido la estrella recientemente en algunos estudios sobre la EM, debido al efecto positivo que produce en la salud del corazón, los pulmones y el cerebro (Institutos Nacionales de Salud [National Institutes of Health, NIH]); sin embargo, los resultados han sido conflictivos. En 2012, en un estudio noruego publicado en los Archivos de neurología de JAMA se descubrió que los ácidos grasos omega 3 no tenían efectos benéficos en aquellas personas que padecen esclerosis múltiple recurrente remitente (relapsing/remitting multiple sclerosis, RRMS). Luego este año, un estudio realizado por Oregon Health & Science University (OHSU) intentó encontrar una relación entre el omega 3 y la depresión. Arribaron a la conclusión de que, si bien son buenos para la salud en general, los ácidos grasos omega 3 no parecen tener un efecto en la reducción de la depresión en la EM.

Excelente, y ahora ¿qué?

Después de todo eso, volvimos al punto de partida. No existe ninguna evidencia concluyente que demuestre si los ácidos grasos omega 3 son útiles cuando tienes EM. Pero, si bien no existe una cura milagrosa, la investigación ha demostrado que nuestros aliados grasos sí ayudan a reducir la inflamación, el riesgo de enfermedades cardíacas crónicas, el cáncer y la artritis, y pueden mejorar la circulación y la función cognitiva. De manera que, si bien los estudios aún deben establecer una correlación positiva con la esclerosis múltiple, sabemos esto: si eres un ser humano que consume alimentos, los ácidos grasos omega 3 son sencillamente buenos para ti.

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