Tener conciencia plena en el trabajo

Para muchos de nosotros, el trabajo es un aspecto importante (y que consume mucho tiempo) de la vida cotidiana y puede ser difícil mantenerte fiel a ti mismo cuando las demandas laborales se convierten en una presión; especialmente si te han diagnosticado esclerosis múltiple. Pero aquí encontrarás algunos recordatorios sencillos sobre cómo tener conciencia plena a la hora de lidiar con los desafíos de la EM en el entorno laboral.

1. Mímate

Si estoy pasando por un momento difícil en el trabajo, debido a la EM y a otros factores, me gusta “mimarme” cuando llego a casa luego de un largo día. He descubierto que es una manera súper efectiva de levantarme el ánimo y me da algo que esperar durante todo el día. Algunas de las maneras en que me gusta mimarme es ir al cine, acurrucarme en el sofá con un buen libro o simplemente tomar un helado mientras regreso a casa. Cualquier cosa que desees hacer para mimarte, debes hacerlo, tú lo mereces.

2. Reconoce lo que es bueno para ti

Si no nos sentimos felices con un aspecto de nuestro lugar de trabajo, tendemos a culparnos. “Debo aprender a ser fuerte” y “no debería permitir que esto me afectara” son las primeras cosas que decimos cuando tenemos la oportunidad de descargarnos con nuestra familia o con nuestros amigos. Error. Lo que debemos hacer (a mí misma me llevó mucho tiempo darme cuenta de esto y aún más, poner mi epifanía en práctica) es seguir un principio sencillo: si eres una flor que necesita lluvia, no te quedes en el desierto. Esta metáfora me ayudó a superar la culpa, a reconocer que todos tenemos necesidades diferentes y que están absolutamente justificadas, independientemente de la EM. De manera que si mis necesidades incluyen un entorno amigable, comprensible y justo, no permaneceré en una compañía llena de bravucones.

3. Di que “no”

Esta es una de las lecciones más difíciles que me tocó aprender y es de vital importancia si padeces EM. Debido a que el estrés puede tener un efecto particularmente negativo en nosotros, debemos ser especialmente cuidadosos de no tomar demasiado trabajo o tareas con las cuales no nos sintamos cómodos. Si deseas mantener la privacidad con respecto a tu diagnóstico, no tienes siquiera que mencionar tus problemas de salud. En cambio, simplemente puedes decir: “realmente me gustaría ayudar, pero la calidad de mi otro trabajo resultaría afectada si tomo esta tarea además de todo lo demás”. Y si deseas compartir tu diagnóstico con colegas o con tu jefe, a continuación, te daremos algunos consejos.

4. No siempre des pelea

Esto es algo que aprendí de la maravillosa Jessica Williams. Leí una entrevista con Williams, en la que relata una de las lecciones que aprendió de su terapeuta: puedes estar enojado, pero si no tienes ganas, puedes dar pelea otro día. No caigas en la trampa de pensar que constantemente tienes que defender sus valores, derechos y opiniones en un entorno laboral complicado. Tienes todo el derecho de permanecer en tu pequeña burbuja privada y juntar fuerzas para otro día.

5. Conoce lo que vales

Para citar a la fantástica Agente Carter: “No necesito un honor del congreso. […] Sé lo que valgo. En realidad las opiniones ajenas no me interesan”. Reemplaza “honor del congreso” por “reconocimiento” o “este ascenso” y tendrás el mantra perfecto. Se lo difícil que puede resultar seguir creyendo en ti mismo si tus síntomas de EM o tu entorno laboral se han empecinado en hundirte. Conoce tu valor. Porque eres lo máximo.

6. Reconoce cuándo es momento de partir

Abandonar un empleo es una de las decisiones más difíciles que tomarás en la vida, especialmente cuando te han diagnosticado EM. Sé, por experiencia propia, con cuánta desesperación te puedes aferrar a un empleo y los recuerdos positivos vinculados con él. Quizás no sabes a qué otro lugar ir o temes dar el gran paso hacia el trabajo autónomo o una jubilación anticipada. Estos motivos son absolutamente válidos. No te mortifiques por estar preocupado. Tienes todo el derecho de estarlo. Pero tener conciencia plena es realmente importante, de manera que escucha la voz de tu conciencia cuando te diga que, pese a tus esfuerzos, y estos ni siquiera tienen que estar relacionados con la EM, es tiempo de partir. Sé consciente de que tu propia salud mental y física es tu prioridad principal y que no necesitas de la aprobación de nadie para tomar la decisión de renunciar. La única persona a quien debes responder es a ti mismo.

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